Cuando era pequeño todo era gozo, el máximo propósito de mi existencia era llegar al recreo…ahora todo eso es no es más que un sueño, el mundo se me ha caído encima y ya no puedo soportarlo. Ahora sé lo que se siente cuando eres una rosa con espinas, y no puedes defenderte.
Cuando era pequeño el mundo era invisible y dejaba ver a través de él un paraíso de columpios y arena. Ahora el mundo es más opaco que nunca y ya no puedo ver más allá, que las tristes hojas del tiempo caer del árbol de la vida. Aquí, sentado junto a la única ventana del asilo de mi mente, refugio de recuerdos ancianos y viejas promesas; de pensamientos que se rifan importancia a un bingo e ideales, cansados de rehabilitación.
Recuerdo de un estado inocente.