17 dic 2013

Carta a la vida

Se alza el Sol sobre la cueva del subconsciente, sobre la irracionalidad, esa que más de una vez nos ha salvado, ante el espejo cóncavo y despiadado, del suicidio. Lloro ante ese esperpento antihéroe, impúdico y sincero, buscando una mueca de compasión, febril y poco lúcida, víctima de mi delirio. Y al afirmar los últimos resquicios de sadismo sin ventanas por donde escapar, me sumerjo en la inmensidad del absurdo, en esa compasión tantas veces deseada, la manera más funesta de evadirse, de excusarse de la realidad. Pese a esa lacra, el tiempo fluye y no cesa de dejarnos huella, y me reescribo con el mismo odio que, después de la permuta, desgarra tu cuerpo despojando cualquier indicio de alma, al darte cuenta que nada, con o sin esfuerzo, ha cambiado. En ese momento la imaginación llega a su máximo exponente, siendo capaz de tocar lo intocable, de terminar con lo interminable, de empuñar el arte y cometer el crimen que muchos desean, y pocos se atreven: de amar a la muerte; no de aspecto lúgubre o tenebroso, sino como el haz de luz que te ilumina el camino y te guía por la madurez hasta descubrir Nunca Jamás.

16 dic 2013

Necesaria

Tu eres necesaria
yo contingente
tú eterna
yo .

Tu permaneces
yo perezco
Tu renaces cada mañana 
Destrozo mis cenizas
y las devuelvo

Tu construyes de la nada
yo malgasto mis momentos
Eres Ítaca
yo Ícaro empedernido
y te quiero

Sin piel ni huesos
sin sangre 
poco queda de tí
lo necesario, lo que te hace grande
lo que me hace sobrevivir

que por tí muero
renazco
La flor blanca de mi sueño…

Inspirado en:

“Mi rosa de la paz,
vieja rosa con heridas 
siento cuando me acaricias frío…
…y no sé donde estás

Mi rosa de la paz
mira que te siento lejos
Yo te busco y no te encuentr ahora…
…mi rosa de la paz
mi rosa de la paz”


Conciencia informática

La pantalla se apagó entre esperanzas en éxtasis y el desconcierto de la habitación desconocida. Era tan sencillo el mundo bajo la luz de los leds imperativos que su nueva categoría de "hombre libre" apagó cualquier resquicio de emoción.

Se levantó entre la oscuridad y buscó apoyo en sus polvorientos pensamientos, pero no había nada. Los años de teclas y clics habían mecanizado sus falanges y "clasificado" su conciencia dentro del cubo de basura.

Se había convertido en un zombie con ansias de cerebros; las viejas pelis de muertos que caminan habían resultado una mentira, los zombies no nacen de los virus, no se propaga su dominio por la sangre. La ciencia ficción posee la clave, el portátil y el ratón heredarán la tierra.