Sólo le quedaba sonreír, cada tarde se sentaba en una de las mesas de la biblioteca, y encendía su portátil. Su sonrisa era una súplica al mundo. Prefería creer que no se metían con él, era mas fácil encuadrar a los torturadores en el papel de amigos bromistas, nunca se pasaban, todo era...una broma.
Las palizas que recibía, o mejor, las que evitaba corriendo a su casa desde que, a las 14:55 sonaba el timbre, él ya estaba preparado para correr al salir del colegio. Los insultos en la biblioteca agravaban la situación, allí, con el mismo respeto que tenían a aquel lugar, le vociferaban insultos y amenazas. Ni siquiera aquel lugar, que era para él un santuario, lo escuchaba, pero él seguía sonriendo, todo era una broma.
Entonces un día, me miró, y yo comprendí, mientras aquel saco de inmundicia se metía con él, que no era sus amigo, pero sonreír es a veces lo mas fácil.
Oh... ostras. Sonreír es a veces lo más fácil...
ResponderEliminarMe ha inspirado tristeza. Pobre chaval. Nadie debería dejar que cosas así ocurriesen. La gente no debería ser tan cruel como para burlarse de otras personas sin siquiera conocer el motivo real.
Y me gusta como escribes.
Después de leer unos cuantos, este. Me encanta, como la mitad de tu blog pero este con diferencia es especial.
ResponderEliminarY es que a veces, aunque estés fatal, sonreir es lo sencillo.
Fdo: La que os deja los apuntes y te pica de vez en cuando en clase