es la desgracia trágica de la felicidad,
el recuerdo se pierde en los momentos que no queremos olvidar.
Como olvida la hormiga su sombra confundida por las huellas de sus pies,
rodando en una habitación azul claro, casi celeste como las escamas de Aguirre,
esa fea calavera que se olvida en el olvido de una cuerda verde.
así, colgada como dos orcados,
bajo la lluvia
median el tiempo con los injundiosos lamentos
Lágrimas, destellos, sombras
el hombre frente al espejo, un extraño
que se adecua a la naúsea
mentira más grande no ha nacido:
todo hijo de vecino
me pone la polla férrea
Con dichosas propiedades del metal,
el thrash metal y las catedrales
góticas, sin destino, sin final.
Goticas, gotitas y gotines ¡Celemines!
oxímonon impenetrable de tugurios
que se arrastran tras su triste figura
...
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